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miércoles, 6 de enero de 2010

La cruda realidad






Las calles eran peligrosas para una chiquilla. Sin embargo, ella se desenvolvía bien. Su mirada decía bien a las claras que cualquiera que se metiera con ella no tendría una presa fácil y, en esos tiempos, nadie estaba por la labor de luchar mucho tiempo por abrirle las piernas a una jovencita flacucha y sucia o para intentar doblegar a una niña rebelde para que fregara los suelos de una cocina, cuando tenía más bien pinta de ensuciarlos aún más. Así que así fue cómo Dream pasaba algo así como desapercibida entre las calles de cualquier pueblo y ciudad. Y así había llegado a Lisboa, su primer puerto. La niña estaba entusiasmada con el mar, el olor a salitre y las vistas de los marineros, pescadores y demás partiendo hacia el gran azul en busca de algo que traer a casa. Pero, lo que más la fascinaba no eran esos hombres honrados. Durante los últimos días había estado espiando una goleta oscura, negra, con unas letras grabadas en su casco. Black Gold, se llamaba. Los hombres salían de allí riéndose y dándose codazos, parecían ansiosos por entrar en la posada de la señora Cruz, la cual le había dado de comer a Dream dos noches antes, muy amablemente. Pero no fueron esos hombres los que atrajeron la atención de la niña. Había uno que había quedado en el barco. Estaba apoyado en lo más alto, observando la ciudad desde su altura. Su mirada estaba perdida y su expresión parecía triste, lejana. A Dream le recordó a ella misma, a sus noches solitarias en las que tanto había llorado los primeros años de confusión, de no saber qué hacer, de no saber a dónde ir. Pero luego dejó de llorar. Y se puso a luchar. Entonces, como por obra del destino, el hombre bajó la mirada y la vio entre las sombras. Frunció el ceño y desapareció. La niña también frunció el ceño y se dio la vuelta despacio, sin saber qué hacer ni qué pensar en ese momento. No se dio cuenta de que iba caminando tan despacio hasta que una gran mano se le posó en el hombro y ella se dio la vuelta con los pequeños puños levantados. El hombre del barco alzó las cejas y sonrió. Y se carcajeó cuando Dream le pegó un puñetazo en el estómago, bastante fuerte para la complexión y edad de la niña, de unos ocho años. Le posó una mano en la cabeza de cabellos castaños y le dijo con voz ronca y grave:

-Mocosa, tú te vienes conmigo.

Hugh nunca había tenido hijos, pero desde luego, a sus cuarenta años, nunca se hubiera imaginado encontrar a una niña tan perfecta para él. Dream le retó desde el primer momento. Le contestaba, le enfurecía e incluso le contradecía. Era una mocosa temperamental y listilla y él se había encariñado en pocos días completamente. Pronto, Dream comenzó a colaborar con las labores de la goleta, a ayudar a los demás y a reconocer para sí misma, al menos al principio, que esa vida era la que ella quería.



Dream se despertó con un fuerte dolor de cabeza. No sabía qué había pasado pero lo de lo que se daba perfecta cuenta era que el lugar donde estaba no era su camarote. Ni siquiera uno cualquiera de su barco. Así que debía de haberse producido un error…Justo en ese momento un hombre mayor entró en la habitación y la empezó a examinar de arriba abajo.

-¿Se encuentra bien?
-¿Dónde estoy?- preguntó Dream, que odiaba no tener toda la información posible y más no saber dónde estaba ella, ni su barco, ni sus hombres.
-Te hice yo una pregunta primero…-dijo Ian, más serio. La actitud de la mujer no le gustaba y si tenía que dejar de ser educado, no tendría problema.
-Y yo una después- le contestó brusca.
-Muy bien, iré a llamar a mi capitana.
-¡Maldita sea! ¡No puede dejarme así, joder! – Dream se acercó a él echa una furia, pero el hombre, curtido de tantos años, le paró los pies.
-Bloody le explicará lo ocurrido.
-¿Bloody? ¿Estoy en su barco?
-Así es, y gracias a ella está usted viva. Usted y varios hombres suyos. Así que intente comportarse. Aunque quizás le sea un poco difícil- el último comentario fue hecho con desprecio. Dream vio la mueca en la cara del hombre y levantó la barbilla. Esperó dando vueltas por el camarote a la capitana y se acercó al ver sobre una mesa unos planos. Frunció el ceño y no pudo evitar sentirse interesada en ellos. Le encantaba dibujar, diseñar…todo aquello que le había inculcado Hugh. Un nudo se le formó en la garganta al acordarse de él. Hacía dos años que había muerto y, sin embargo, seguía añorándole, cada día.

Escuchó la puerta al abrirse y se dio la vuelta despacio, observando con la barbilla levantada a la capitana conocida como Bloody. Había escuchado hablar de ella varias veces, pero nunca la había visto en persona. Era joven, como ella pero, al contrario que Dream, era un poco más alta y tenía la cabellera rojiza y rizada, contrastando con la melena castaña y lisa de Dream. La capitana del barco entró en su camarote revisándolo todo, como si tuviera miedo de que estuviera destrozado o de que fuera a faltar algo.

-¿Está todo bien?- preguntó Dream irónica con los brazos cruzados.
-Parece que sí- contestó la otra.
-¿Qué hago aquí?- la pregunta había salido sola de sus labios, no aguantaba más la maldita incertidumbre de no saber lo que había pasado. El Black Gold la necesitaba y sus hombres seguramente también. No podía perder más tiempo.
-Verás, Dream. Soy Elisabeth, aunque me llaman Bloody…
-Sé quién eres, joder…- la desesperación iba en aumento. Cuando estaba frustrada, se volvía más brusca y hosca de lo normal y eso la desquiciaba aún más- Sólo dime qué hago aquí y dónde están mis hombres…- exigió apretando los dientes.
-Tranquilízate, Dream, es sólo que primero quiero que nos conozcamos y saber cómo estás…- el gritó de rabia de la otra capitana erizó la piel de Elisabeth, que cuando se quiso dar cuenta estaba siguiendo escaleras arriba a Dream. Esta había llegado a cubierta y buscaba desesperada a sus hombres.

Dream divisó espaldas y culos conocidos y suspiró aliviada. Todos miraban hacia fuera, hacia el mar. Sus gorros, sombreros, pañuelos…quitados. Dream frunció el ceño y se acercó a ellos. Como era más baja que la mayoría, les apartó de un manotazo y se apoyó contra la barandilla mientras enfocaba la vista hacia donde ellos miraban. El asta mayor de un barco se hundía poco a poco en el océano azul. Las olas, no muy grandes, lamían los pocos metros de madera que quedaban todavía a la vista, y la bandera con el escudo del Black Gold ondeaba todavía con fiereza, como si se resistiera a hundirse en el inmenso mar. Al cabo de un minuto, no quedaba nada. Era como si nunca hubiera existido. El grito ahogado salió solo de la garganta de la capitana, y sus hombres, que la querían, bien como una hermana, como una sobrina, como una madre, como una prima…contuvieron la respiración. Entendían el dolor de su capitana, sólo ellos sabían lo que habían luchado por ese barco y por ellos mismos. Dream sujetaba con fuerza la barandilla mientras Cortés, su segundo, la sujetaba por los hombros. De repente todo vino a la cabeza de Dream. La tormenta, Philip pillándoles desprevenidos y débiles, la emboscada, la lucha… Las rodillas le temblaban y el cuerpo casi no la sostenía cuando se dio cuenta de que no les quedaba nada. Ni siquiera la satisfacción de ver vivo el recuerdo de Hugh en ese barco.

-El Black Gold…- susurró mientras miraba el trozo de océano por donde había desaparecido la bandera.
-Es historia, Dream- le dijo Cortés, con voz que pretendía ser firme- Pero reconstruiremos otro. Le encontraremos. Y le mataremos- Esas últimas palabras todos sabían que iban dirigidas a Philip, el cabrón inglés que les había destruido las vidas a tantos…
-No será lo mismo. Nunca volverá a ser el Black Gold. Hugh…
-Hugh ya no está. Ahora eres tú la capitana- Cortés le dio la vuelta y la sacudió por los hombros.


-Hugh, yo nunca podría capitanear el Black Gold como tú- dijo una Dream con voz temblorosa. Esa noche había soñado que había tenido infancia, unos padres, una familia. Luego se había despertado y se había topado con la cruda realidad.
-Mocosa, el día que capitenees un barco, lo harás mucho mejor que yo. ¿Sabes por qué?- la niña negó con la cabeza. Llevaba cuatro meses con él, navegando, haciéndole feliz, dándole vida al Black Gold y a sus hombres- Porque yo te enseñaré y te contaré todos mis errores. Y, además, tú le pondrás todo tu corazón, cosa que yo ya no tengo.
-Vamos, Hugh, no digas gilipoyeces- le soltó Dream, como si fuera uno de sus marineros, con la diferencia de que le había llamado por su nombre. Hugh sonrió y le revolvió el pelo.
-Tienes razón, mocosa. Ahora ya tengo corazón y razón de ser.



Dream fijó su mirada en los ojos de Cortés y luego la pasó por el resto de sus hombres. Les debía un presente, una firme promesa, y un futuro. Infló el pecho, se deshizo de los brazos de Cortés y se puso en medio para que todos la vieran.

-La pérdida del Black Gold ha sido un duro golpe para todos. Hugh…-la voz se le quebró ligeramente-…él luchó por ese barco. Y nosotros lucharemos por él- se llevó una mano a la espada que colgaba de su cinturón- Por nosotros- se llevó la mano con la espada al corazón- Por nuestro futuro- y alzó la espada alto, para que la vieran bien. Los gritos de sus hombres, que también alzaban las espadas y los puños, la ayudaron a recomponerse, al menos por el momento- ¡Acabaremos con ese jodido hijo de puta! ¡Muerte a Philip!
-¡Muerte!-gritaron sus hombres, a coro.

Los hombres capitaneados por Bloody estaban tensos al ver el despliegue de espadas de los otros. No les conocían y no podían saber qué esperar de ellos. ¿Podrían confiar en ellos? Eso debía ser decidido por su capitana. ¿Dónde les dejarían, tras haberles salvado la vida? Y, lo más preocupante de todo, para todos, ¿qué harían tras haber perdido toda su vida y haberla dejado hundida en el fondo del mar, con nombre de barco?




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Espero que disfrutéis con nuestra historia tanto como nosotras escribiéndola. Pasados sombríos, desengaños, malentendidos, asesinatos, amor, desengaño, amistad, aventuras... Suena tan excitante!!

Un beso y abrazo fuerte.

Dream

2 comentarios:

Elizabeth dijo...

:) ¿He dicho que me encanta? De no ser así, dalo por sabido.

¡Besitos!

Savannah Black dijo...

Me ha encantado!!! *-* quiero mas!!!

Esta muy bueno chicas!! =D